Un humilde balneario de Chile se ve sacudido por el horror.
Donde antes solo había fogatas, turistas insoportables y romance con guitarreo, se desata el apocalipsis.
Primero fueron rumores de una infección, luego llegaron los ricos desde la capital a sus casas de playa.
Durante la noche de luna roja comienzan a aparecer cuerpos podridos, las calles se llenan de gritos y mordidas de zombis sedientos de sangre.
Los supervivientes tendrán que recurrir a barricadas, evadiendo a militares con gatillo fácil y seres que no entienden el concepto de espacio personal.
Una vertiginosa novela que dejará en claro que cuando las instituciones anteponen sus intereses a lo humano, la mayor posibilidad de sobrevivir es la ternura de cuidar al otro.
Cuando los cuicos arrancan a la playa, nadie se salva de su apetito.